He tardado, sí, algo poco usual en mí cuando me siento ante un teclado de ordenador y los dedos deciden jugar con las letras y conformar las palabras que brotan desde no sé qué lugar de mi interior. Estas, estoy convencido, brotan de ese lugar llamado corazón, tan poco de moda en estos tiempos donde lo cerebral parece querer gobernarlo todo. Hoy me voy a poner sentimental. 

Tengo que daros las gracias a todos y cada uno de los que participasteis el otro día en ese memorable día 19 de febrero, día de mi cumple, sí. Día señalado porque se despedía la decena del cinco y alumbraba la decena del seis, aunque los años no dejan de ser un número más que van cayendo, y como bien decía Michael Caine cuando le preguntaron si le importaba cumplir años, contestó con típico humor británico: “bueno, considerando la otra alternativa, es fantástico”, lo que no deja de ser una inteligente manera de ver la vida. 

Gracias a todos los que estuvieron allí, en el mas Caballé de la familia Puig Baldoyra a los que luego dedicaré un párrafo. 

Gracias a los que no pudieron estar, aún queriendo, pero que de alguna manera estuvieron con sus vídeos, sus detalles, sus fotos y sus palabras que ha recolectado Cesc para ese maravilloso álbum con el que me sorprendió al día siguiente, cuando los dejos de las emociones vividas humeaban todavía como los rescoldos del hogar. Fue tan emocionante ver a amigos de toda la vida y a los que se fueron sumando al correr del tiempo, con sus besos y abrazos, o sus hermosas palabras en los vídeos y en los escritos. Y gracias a los excompañeros de Ricoh que también quisieron estar, de alguna forma.

Gracias a mi gran amor, Cesc, una persona tan excepcional como comprometida. Yo ya conocía su talento, tesón e implicación en todo lo que hace. Gracias a las muchas horas de organización, de creatividad, de trabajo robándole noches al sueño durante más de dos semanas pudimos disfrutar de una memorable jornada. Compartir mi vida con él es el verdadero regalo de la vida, y haber hecho posible que compartáis mi alegría la guinda del pastel. Tanta dedicación solo se resume en una palabra: AMOR. El día que podáis ver el álbum que ha confeccionado con vuestras fotos y vuestras palabras lo fliparéis. 

I gràcies especials a la familia Puig Baldoyra per haver obert les portes de la seva fantàstica masia, i amb la seva inmensa generositat haver acollit als meus amics i més amb tota la feina que representava preparar la fantàstica calçotada i carn a la brasa i tots els preparatius previs.  Tots els meus amics no paren de dir-me lo meravellosament bé que es van sentir i com s’ho van pasar de bé i quina gent tan fantàstica que sou.  

No estoy demasiado inspirado. Sigo en esa nebulosa de alegría que solo ofrecen los días llenos de magia, de sonrisas, de besos y abrazos, de palabras bonitas, preso del recuerdo y de la nostalgia por esa persona que me falta, pero que en cierta forma también estuvo sonriendo desde algún lugar. Ella os da las gracias a todos por haberme hecho feliz en mi día, el mismo que hace ya 60 años abrí los ojos por primera vez. 

Porque es uno más, sí, pero todos vosotros hicisteis que fuera el mejor de todos. 

Besos 

Gil 

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