Decidió hacer caso a sus padres: un punto. Supo que era el momento de ponerse a estudiar: dos puntos. O lo hacía o le expulsaban: tres puntos. Estuvo atento en clase: cuatro puntos. Escuchó con atención los buenos consejos de su profesor: cinco puntos. “No eres tonto, le dijo, confía en ti, aquí estoy para lo que necesites”: seis puntos. Dedicó horas al estudio y al trabajo: siete puntos. Descubrió que era capaz de hacerlo: ocho puntos. Él le dio la confianza necesaria: nueve puntos.

Supo entonces que Pablo había sido su mejor maestro: diez puntos.

La cicatriz de los fracasos se cerró definitivamente.

#MiMejorMaestro Concurso de relatos

2 comentarios en “La herida

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